Las muñecas Etienne Denamur Print
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Etienne Jean Denamur nació en una familia de clase media baja, en septiembre de 1850 en Blesle (Francia). Llegó a París en 1871, donde encontró trabajo de dependiente, y posteriormente de vendedor para un fabricante de porcelanas. En diciembre de 1876, abrió una pequeña fábrica de flores mortuorias de porcelana, en el 5 Rue des Rondoneaux, en París. Quería especializarse en flores cortadas de porcelana, que eran muy usadas en Francia para decorar la grandes tumbas individuales y familiares.

El negocio andaba bien, incluso arrendó con derecho a compra unas tierras en 1881. Construyó una más grande factoría de flores fúnebres de porcelana sobre esa hipoteca. Su delicada salud sin embargo lo hizo caer, y tras un largo período de seria enfermedad, vendió su negocio a Ms. Gilbert, que continuó haciendo flores de porcelana como arrendatario de Denamur.

Tras una recuperación totalmente inesperada, Denamur decidió que el la atmósfera "mortuoria" de la fabricación de flores fúnebres de porcelana no era para él, y se preparó para el mayor cambio de dirección de su carrera. En enero de 1889, el joyero Maurice Decre le ofreció su oportunidad, vendiéndole una patente para hacer Bébés, así como el equipamiento y las herramientas. Decre había trabajado algunos años con Alexandre Mothereau, hasta la quiebra de la compañía.

Un feliz Etienne Denamur se sumergió en la industria de la fabricación de muñecas. Decidió poner toda su experiencia anterior como fabricante de flores de porcelana, en realizar y producir buenas cabezas de muñeca del mismo material. No se produjo ni una sola fashion doll en su fábrica, este tipo de muñecas acababa de ser destronada por las muñecas niñas (Bebés) a finales de los 1880s.

Animado por esta segunda oportunidad en la vida, una vez más decidió invertir en su fábrica y lanzarse de cabeza a lo desconocido. En mayo de 1889 conpró de nuevo tierras para, con la hipoteca, financiar su proyecto. Con ello construyó la Maison Le Bambin, donde manufacturaría bébés y cabezas de muñeca.

Abrió su sala de exposiciones en el 13 Rue des Petites Ecuries y basó su publicidad en un rango de muñecas articuladas. Aunque arrivó demasiado tarde para participar en la Feria Mundial de 1889, sí presentó su trabajo en la Exhibición de Londres de 1890, donde ganó un primer premio y fue muy alabado por su trabajo.

" La casa Denamur nos presenta un nuevo tipo de pequeña maravilla .... parece que este establecimiento ha liderado una genuina revolución en la fabricación de muñecas. Su sistema de articulación no se ve afectado por el calor, el frío o los cambios de tiempo, y Ms Denamur, ha rehusado usar gomas y resortes de metal en su bébé Le Bambin, para evitar dilatación y oxidación resultante de las condiciones del clima. Pero aún más, le Bambin es la única muñeca que puede sentarse y arrodillarse imitando perfectamente los movimientos humanos. No es de sorprender que este negocio recientemente abierto se vea inundado de encargos y compañías de exportación, y envíe sus muñecas a los cuatro puntos de la Tierra, incluyendo Japón, la India y Australia. Podemos añadir que la factoría Denamur es la mejor equipadad que al día de hoy hemos visitado ... "

Este reportaje confirmó que Denamur había aplicado la articulación patentada por Bayeux Mothereau en 1882 a su muñeca Le Bambin. En estos cuerpos de muñeca, los muslos van sujetos al tronco por medio de piezas trapezoides metálicas.

Detalles de cuerpo Denamur:

Etienne Denamur hizo él mismo las cabezas de poreclana de las muñecas, y las marcó con sus iniciales E. D., muchas veces seguidas de la palabra DÉPOSÉ. Registró el modelo de sus muñecas en el Conseil des Prud'hommes.

Trabajó con tiendas de reparación de muñecas y con ensambladores, lo que le guió para desarrollar diferentes modelos. Hay una particular resemblanza de familia en la decoración de sus muñecas, en particular en sus cejas casi rectas, que a veces llegan a tocarse en el centro. La compañia tuvo sus subidas y bajadas, denamur incrementó la producción creando otros modelos a partir de 1894, como Le Nouveaux Bébé, Le Gracieux Bébé y el Sans Gene. Esto no era un caso de nuevos nombres aplicados a viejos modelos standard, sino genuinos nuevos diseños. También combinó cabezas mulatas o negras en lineas muy aceptadas y vendidas. Raros modelos especiales fueron hechos en ocasiones por encargo. También fabricó un modelo basado en la patente Kubelka, con cortes a los lados de la cara casi en forma de máscara para insertar en la cabeza una bola de cera o material siumilar, donde se implantaba el pelo.

El modelo tipo Kubelka:

Detalles de muñeca Fouquet Douville, con su sistema de movimiento de los ojos, con cabeza de Denamur:

 

Imágenes de muñecas Denamur, con sus típicas características faciales, porcelana pálida, cejas casi rectas y muy juntas, a veces tocándose, característica sonrisa, ojos esmaltados o "paperweight" de gran profundidad, orejas perforadas para pendientes:

Pero demasiado pronto la situación fue cayendo. Los gastos del edificio de la factoría y el equipamiento, financiado por la hipoteca, no dejaban ningún margen de maniobra. La feroz competencia del mercado, especialmente por parte de las muñecas alemanas, provocó el caos en los resultados financieros de Denamur, que buscaba en vano mayores ventas para poder salvar su negocio. Desesperadamente preocupado, prácticamente abandonó su factoría, y a su colapso mental se sumó un realmente grave nuevo decaimiento de su salud. Puso su negocio en liquidación el 26 de enero de 1898.

Todo fue vendido, factoría, equipamiento. Adolphe Bouchet, que hacía cuerpos para las cabezas de Denamur, compró muñecas, cuerpos y moldes. Pero incluso con el dinero de toda esta venta Etienne denamur no logró cubrir sus deudas. Arruinado, se vio obligado a pedir ayudas sociales para que él y su esposa pudieran sobrevivir. Una pobreza lamentable que no pudo soportar; murió al muy poco tiempo de un ataque al corazón.

Denamur sólo realizó sus muñecas entre 1890 y 1898... una muy corta carrera, tristemente truncada por la adversidad económica para un fabricante excepcional que en su primera exposición logró tanto reconocimiento. Nos quedan sus maravillosas muñecas, con su suave sonrisa y sus grandes ojos azules, como legado de la vida de un artista que, como por desgracia suele acontecer, no fue en absoluto sencilla ni tuvo un justo final.

 

Extracto del artículo Etienne Denamur & the E.D. Bébés de Francois Theimer, resumido y traducido por lapoupée.